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dilluns, 28 de novembre del 2011

Les Alternatives de Mas

Les Altres Alternatives

Vicenç Navarro
Catedrático de Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra
Se están haciendo en España recortes muy sustanciales del gasto público social que financia las transferencias públicas (tales como las pensiones y las ayudas a las familias) y los servicios públicos (tales como la sanidad, la educación, los servicios de ayuda a las personas con dependencia, las escuelas de infancia, los servicios sociales, entre otros) que representan la mayor reducción del Estado del bienestar español que éste haya sufrido en los 33 años de democracia. Estos recortes los está realizando el Gobierno central, así como gran número de gobiernos autonómicos, habiendo sido particularmente acentuados en Catalunya.
Tres observaciones tienen que hacerse a raíz de estos hechos. Una es que ninguno de estos recortes estaba anunciado en los programas electorales de los partidos gobernantes que los están haciendo. En realidad, todos ellos subrayaron en sus campañas electorales que no realizarían recortes en las transferencias y servicios que están siendo recortados. La segunda observación es que estos recortes se presentan, tanto por el establishment político como por el mediático, como inevitables y necesarios, y responden –según tales establishments– a la presión externa de los mercados financieros, los cuales señalan la necesidad de realizar tales recortes. Este argumento de inevitabilidad y necesidad ha calado en la opinión popular como consecuencia de una promoción masiva por parte de los medios de información de mayor difusión (tanto públicos como privados) del país, que han estado respaldando tales recortes. Uno de los rotativos de mayor difusión presentó anteayer unas encuestas mostrando que, puestos a escoger, había más españoles que, para reducir el déficit, preferían los recortes a la subida de impuestos. Parecería, pues, que los recortes que se están llevando a cabo tienen el apoyo popular que los legitimiza.
Este argumento de inevitabilidad, sin embargo, es profundamente erróneo. Y la percepción de apoyo popular está también equivocada. Miremos primero el argumento de que los recortes tan intensos del gasto público social se deben a la presión de los mercados. La lectura de los informes de las agencias de valoración de bonos y de los mayores centros financieros muestra una variabilidad de opiniones. Así, en ocasiones expresan inquietud sobre el tamaño del déficit y de la deuda pública, pero en otras ocasiones, como ahora, muestran gran preocupación por la falta de crecimiento económico. En cuanto a la reducción del déficit, tales instituciones financieras no indican cómo debería realizarse. Una manera es mediante los recortes de gasto público social, pero no es ni la única ni la mejor manera de conseguirlo. Una alternativa es aumentando los impuestos. Así, en lugar de congelar las pensiones (con lo que se intentan ahorrar 1.200 millones de euros), se podrían haber conseguido 2.100 millones de euros manteniendo el Impuesto del Patrimonio, o 2.552 millones si se hubieran anulado las rebajas de los impuestos de sucesiones, o 2.500 millones si se hubiera revertido la bajada de impuestos de las personas que ingresan más de 120.000 euros al año, recortes de los impuestos apoyados –todos ellos– por los partidos que ahora hacen estos recortes de gastos.
O en lugar de los enormes recortes en sanidad que intentan conseguir un ahorro de 6.000 millones, podrían haber anulado la bajada del Impuesto de Sociedades de las grandes empresas que facturan más de 150 millones de euros al año (y que representan sólo el 0,12% de todas las empresas), recogiendo 5.300 millones de euros. O en lugar de recortar los servicios públicos como sanidad, educación y servicios sociales (logrando un total de 25.000 millones de euros), podrían haber corregido el fraude fiscal de las grandes fortunasde la banca y de las grandes empresas (que representa el 71% de todo el fraude fiscal), recogiendo mucho más, es decir, 44.000 millones.

O, en lugar de reducir los servicios de ayuda a las personas con dependencia (intentando ahorrar 600 millones de euros), podrían haber reducido el subsidio del Estado a la Iglesia católica para impartir docencia de la religión católica en las escuelas públicas, o eliminar la producción de nuevo equipamiento militar, como los helicópteros Tigre y otros armamentos.
El hecho de que se escogiera hacer los recortes citados sin ni siquiera considerar estas alternativas no tiene nada que ver (insisto, nada que ver) con las presiones de los mercados financieros. La reducción del déficit público podría haberse logrado revirtiendo las enormes rebajas de impuestos que han beneficiado primordialmente a las rentas superiores (una persona que ingrese más de 300.000 euros al año ha visto reducir sus impuestos durante el periodo en que España estuvo gobernada por Aznar y por Zapatero un 37%, mientras que la gran mayoría de la población apenas notó esta bajada).
El supuesto apoyo popular a tales recortes no puede derivarse de la pregunta sesgada y tendenciosa de preguntarle a la población si para reducir el déficit prefieren los recortes en el Estado del bienestar o el aumento de los impuestos. La palabra “impuestos”, sin aclarar de quién, genera siempre una respuesta predecible de rechazo. Pero si, en lugar de utilizar el término genérico “impuestos”, se utilizara el aumento de impuestos citados en este artículo, que se centra primordialmente en las rentas superiores (revirtiendo las enormes reducciones que les beneficiaron) y que no afecta a la gran mayoría de la ciudadanía, la respuesta sería opuesta a la que aquella pregunta tendenciosa indica. Que estas alternativas no tengan la centralidad política o la exposición mediática que tienen los recortes se debe a que las rentas superiores, la banca y la gran patronal, tienen mucho más poder sobre el Estado español que las clases populares, que son las que están más afectadas por los recortes.

Público

diumenge, 27 de novembre del 2011

Según Mas, ¡No hay marcha atrás!

En plena campaña electoral, Artur Mas decidió aparcar el manual básico de supervivencia del político profesional y dejó claro que, aunque ardan las calles, no hay marcha atrás


Sin menoscabo del triunfo de Mariano Rajoy y de la candidatura encabezada por Josep Duran Lleida, el vencedor moral de las elecciones del pasado domingo ha resultado ser el presidente de la Generalitat, Artur Mas. Si los populares han obtenido un amplio aval para aplicar una política restrictiva de la que aún se desconocen los detalles más cruentos, el dirigente nacionalista —tijera en mano desde hace meses y con el sector sanitario en pie de guerra— ha logrado el más difícil todavía: el discreto aplauso de más de un millón de catalanes.

El resultado electoral de CiU no se fundamenta en un estado de ánimo ni en la credibilidad de la palabra dada, sino que se asienta sobre lo que ya es una dolorosa realidad en Cataluña, es decir, en una política de recortes, sacrificios y ajustes que permita cumplir los objetivos de déficit impuestos por Bruselas. En plena campaña electoral, Artur Mas decidió aparcar el manual básico de supervivencia del político profesional y dejó claro que, aunque ardan las calles, no hay marcha atrás. «En el pasado, aquellos que hacían más ruido conseguían más concesiones; ahora —advirtió sólo unos días antes de los comicios— con ruido y gritos no se conseguirá una disponibilidad de recursos públicos que no tenemos, porque están destinados a pagar deuda e intereses».

Ya lo ven; para conectar con los ciudadanos bastaba con decir la verdad y actuar en consecuencia. Tantos asesores, cargos de confianza, hacedores de informes, expertos en comportamiento electoral y gurús del márketing político viviendo todos ellos de los recursos públicos, y bastaba con decir la verdad. Con su autoridad reforzada, Artur Mas compareció ayer en rueda de prensa para anunciar nuevos y probablemente necesarios sacrificios en 2012. En cualquier caso, nos lo pondrá a todos mucho más fácil si, entre recorte y recorte, no pierde de vista que muchos de los votos recogidos el domingo por Duran no tienen más ideología que la esperanza y el miedo (el miedo a perder el trabajo o los ahorros) y, de resultas de ese análisis, es capaz de resistir la tentación de mezclar el déficit fiscal con la transición nacional.

También sería de desear que el ritual de exhibición de poderío y plumaje entre CiU y PP no se prolongara más allá de una o dos semanas. Si, pese a que nadie les obliga, han decidido entenderse por el bien de Cataluña y del resto de España, cuanto antes lo asuman, mejor para todos.
abc

El «ticket moderador» de Mas: ¿copago o simple peaje?

Artur Más no ha titubeado ni un segundo. Legitimado por la primera victoria de CiU en Cataluña en unas elecciones generales, el presidente de la Generalitat no ha tardado en anunciar el endurecimiento de su política de austeridad para obtener unos ingresos de 1.000 millones, con una medida que ha levantado ampollas en toda España: el «ticket moderador» en la sanidad pública.


La expresión para calificar a esta reforma sanitaria ya fue utilizada en el informe «Abril Martorell» de 1991. Pero, ¿en qué consiste realmente este «ticket moderador»? ¿Es una forma de copago encubierto? Según Mas, no hay que interpretarlo así, sino como «una barrera de acceso» para evitar la adquisición abusiva de recetas por parte de algunos pacientes a través de una tasa por cada una.

Esta definición es compartida por la comunidad médica, para quien el el «ticket moderador» y el copago son cosas distintas. El primero, dicen, no es más que una especie de peaje por utilizar un servicio, mientras que el segundo supone directamente hacerse cargo de parte del coste de un atención recibida, por ejemplo, en un hospital.

El «ticket moderador», en Europa
Distintas formas de «ticket moderador» están implantadas en varios países de Europa, ya sea por recetas, como la que quiere implantar Mas, por visitas o por urgencias. Hay estados en los que los pacientes que acuden al servicio de urgencia sin el informe de su médico tienen que pagar una cantidad de dinero, independientemente de que lo ocurrido sea grave o no. En otros, la modalidad consiste en pagar por cada visita al médico, de manera que la cantidad se vaya computando para que, a final de año, se haya devuelto gran parte de esta.

En Cataluña, por ejemplo, consistiría en la posibilidad de abonar una cantidad por cada visita del médico. Un caso diferente al de Alemania, donde a través de este «ticket moderador» los pacientes pagan 10 euros por la primera consulta ambulatoria de cada trimestre, haciéndose con un bono dura tres meses, con independencia del número de consultas y pruebas.

En Bélgica y Francia, por su parte, hay establecido una especie de pago adelantado por el cual los pacientes eligen el médico que deseen, pero adelantan el coste. Después el Estado les reembolsará el 80% del importe.
En Noruega hay establecido una especia de importa máximo, de manera que el paciente se hace cargo del coste de un servicio y, si supera el límite, lo pagará el Estado.

En Italia, las consultas al médico de familia son gratuitas, pero las citas con los especialistas pueden costar hasta 36 euros, mientras en Portugal, los pacientes pagan 2,20 euros por cada visita al centro de salud y entre 3 y 4,5 euros en los hospitales. Las visitas a urgencias suponen 8,40 euros y por cada día de ingreso 5,20.

En Cataluña aún está por ver, pero, de momento, el anuncio hecho por el presidente de CiU ha comenzado a preparar el terreno para lo que muchos critican que podría llegar a ser el comienzo de la privatización de la sanidad.
http://dempeusperlasalut.wordpress.com/

dimecres, 23 de novembre del 2011

Noves Retallades d´Artur Mas



El presidente de la Generalitat, Artur Mas, ha revelado sus planes para cumplir en 2012 el límite del déficit del 1,3% del PIB impuesto por la UE: rebajas salariales de los empleados públicos, incremento de tasas y el cobro de recetas médicas, para evitar nuevos recortes en servicios públicos.

 BARCELONA. Tan solo dos días después de las elecciones generales del pasado domingo, Mas ha aprovechado la reunión del Govern para hacer un inesperado anuncio: si Cataluña quiere hacer los "deberes", no hay más remedio que asumir nuevos "sacrificios" con un "ajuste duro". 
Mas ha dado instrucciones a la vicepresidenta del Govern, Joana Ortega, y el conseller de Economía, Andreu Mas-Colell, para que se pongan a trabajar con el fin de trasladar a los hechos estas medidas impopulares, que se verán reflejadas en los presupuestos de 2012 que el Govern dará a conocer a mediados de diciembre.
 Una rebaja generalizada de los sueldos de todos los trabajadores vinculados a la Generalitat -que no ha querido cifrar-, la renuncia de los altos cargos a una paga extra el próximo año, aumento de las tasas del agua, transportes, matrículas universitarias y gasolina, así como la introducción de un pago por receta de medicamentos, son algunas de las medidas que tiene previsto aplicar el Govern.
 Si el año 2011, el primero con Mas al timón de la Generalitat, ha venido marcado por los recortes en el gasto debido al déficit de 8.400 millones de euros, en 2012 se iniciará una nueva fase de los planes del Govern para "purgar y sanear" las cuentas públicas catalanas.
 En esta segunda etapa, ha admitido Mas, sería "peligroso" seguir recortando gasto de manera generalizada porque podrían cruzarse "las líneas rojas" de la calidad de algunos servicios del Estado del Bienestar; en ciertos ámbitos "ya se ha tocado hueso", ha dicho.
 En 2012, por lo tanto, el ajuste se producirá en dos frentes: ahorrando con la reducción de salarios de los empleados públicos e ingresando más dinero a través del incremento de determinadas tasas, lo que en total se traducirá, según sus cálculos, en 1.000 millones de euros más.
 Para empezar, no se subirán los impuestos que dependen de la Generalitat pero tampoco se suprimirán los incrementos en el IRPF introducidos por el anterior gobierno tripartito y, además, no se renunciará a aplicar el Impuesto del Patrimonio si el nuevo gobierno de Mariano Rajoy decide mantenerlo.
 En el ámbito salarial, los altos cargos de la Generalitat tendrán que renunciar de nuevo a una paga extra, como deberán hacer con la paga de Navidad de este año, con lo cual en tan solo dos años habrán visto reducido su sueldo un 20-25%, para "predicar con el ejemplo".

A nivel general de toda la función pública, los empleados de la Generaitat volverán a ver reducidos sus ingresos -en 2010 ya se les bajó un 5% el salario-, si bien Mas no ha concretado cifras, porque antes quiere hablarlo con los sindicatos.
 Una de las medidas que puede resultar más polémicas es la introducción, en el campo de la sanidad, de alguna "barrera de acceso" para evitar un abuso del sistema, como unos "tiques moderadores" que implicarían un cobro por receta de medicamento.
 Mas ha insistido en que no se trata de una medida de copago, sino una barrera disuasoria para moderar el consumo de medicamentos que no sean estrictamente necesarios para los usuarios.
 Por último, la Generalitat prevé desplegar una política activa de venta de activos, patrimonio público, oficinas, edificios y empresas que gestionan infraestructuras, que pasarían a manos privadas.
 Según Mas, no figura en la agenda un plan general de reducción de plantillas en el sector público, pero sí habrá ajustes selectivos en determinados organismos que considera "hinchados" por el tripartito.
 Todos estos sacrificios, ha asegurado Mas, tienen un horizonte: empezar a ver la luz al final del túnel a finales de 2012, de manera que en 2013, "si las cosas no empeoran", pueda darse por finalizada la "política de ajuste duro".
 "Las deudas son muy gordas y los déficit eran monstruosos, la purga hay que hacerla y dura años, pero a partir de 2013 vendría una fase más suave", ha dicho Mas con toda la cautela.
 A mediados de diciembre, el Govern llevará los presupuestos de 2012 al Parlament, pero como su tramitación no podrá culminar hasta bien entrado el mes de enero o principios de febrero, se tendrá que aplicar una prórroga presupuestaria durante unas semanas.

 Fuente : agencia EFE

Això és molt divertit

Ens fa molta gràcia, Sr. Mas,  que hagi esperat que passin les eleccions per fer pública aquesta notícia que ens afecta molt directament  als  treballadors  de l`administració pública. Ja vàrem patir les retallades del 5% i ara, ens vol tornar a baixar el sou?. Actualment ja fem malabarismes per arribar a final de mes, com pretén que ens ajustem encara més el cinturó? potser quedarem tan estrets que no podrem ni respirar i llavors, Sr. Mas, qui anirà a treballar?, podrem menjar algun dia carn o solament cigrons i patates? Retalli Sr. Mas retalli, però retalli als qui puguin ser retallats. Esperem les seves retallades, primer la del seu sou Sr. President.